El domingo 22 de junio de 1941 el III REICH de Adolf Hitler iniciaba la invasión de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Sin previa declaración de guerra. En medio de un pacto de no agresión firmado casi dos años antes, el 23 de agosto de 1939.
No es el objetivo de este comunicado analizar los innumerables aspectos de esta guerra total de exterminio, la más mortífera, genocida e implacable de toda la Historia de la Humanidad.
Como revolucionarios y antiimperialistas, nuestro deber es lanzar la señal de alarma sobre los profundos paralelismos y sorprendentes similitudes que tienen estas dos coyunturas: la de de 1941 y la actual, de 2026.
La clave de todo lo que sucede en la superficie de las diferentes formaciones sociales es la crisis general del Capitalismo. Crisis que se manifiesta a su vez en la agresividad creciente del Imperialismo, y más allá, en el hundimiento cultural y moral de la Modernidad Occidental.
Esta es una crisis que marca la agonía del Capitalismo, como muy certeramente analizó Lenin en su libro: «El Imperialismo, fase suprema del Capitalismo.»
Hace 110 años que el Capitalismo Agónico lucha por su supervivencia como modo de producción hegemónico en este planeta. Más de un siglo en que la burguesía imperialista, y su fracción dominante, la oligarquía financiera mundial, luchan a vida o muerte por el dominio mundial, mientras asistimos a la putrefacción gangrenosa de su sistema de explotación.
Esta crisis general del Capitalismo ya ha generado tres guerras mundiales: la Primera, de 1914-1918, la Segunda, de 1939-1945, y la así llamada «Guerra Fría«, de 1945 a 1991.
Ahora nos encontramos a las puertas de otra Guerra Mundial. En este caso, los Estados Unidos de Norteamérica y su cerebro estratégico, el Poder Sionista Global han pasado a la ofensiva en (casi) todos los frentes para mantener su hegemonía a toda costa.
Han cometido un genocidio en Palestina, que sufre desde hace más de un siglo la colonización sionista. Y al mismo tiempo, agreden y atacan a todo el Frente de la Resistencia Antisionista, desde Líbano a Irán, desde Yemen a Irak.
Y no olvidamos que durante los años de Unipolaridad del Imperialismo yanki-sionista, muchos otros países de Asia Occidental y África nororiental fueron invadidos y expoliados: Somalia, Sudán, Libia, Afganistán…
Al mismo tiempo, la OTAN, brazo armado del Imperialismo, ha llevado desde 1999 una política de agresión contra la Federación Rusa. Ya en 1990 la antigua República Democrática de Alemania, RDA, se incorporó a la OTAN, rompiendo todos los acuerdos del fin de la Guerra Fría. En 1999 se sumaron Polonia, Hungría y Chequia. En 2004 se incorporaron Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia. En 2017 Montenegro entra en la Alianza Atlántico, y en 2020, Macedonia.
En 2022, tras el incumplimiento y sabotaje sistemático de los acuerdos de paz de Minsk, la Federación Rusa sale en defensa de las Repúblicas de Donestk y Lugansk y entra en guerra con Ucrania, que se preparaba para entrar en la OTAN, como también lo hacía Georgia, con quien la Federación Rusa tuvo una breve guerra en 2008.
No olvidemos la guerra de la OTAN contra Yugoslavia y más tarde contra Serbia, en los años 90 del siglo XX.
La situación actual de escalada en los dos teatros actuales de la guerra imperialista, Europa Oriental y Asia Occidental nos recuerda a las vísperas de la Operación Barbarroja.
La Unión (Imperialista) Europea está decidida a reeditar la Cruzada Europea contra el Bolchevismo en su versión 2.0, como una lucha de la «democracia» y los «derechos humanos» contra el régimen dictatorial y autoritario de la Rusia de Vladimir Putin. Los países que se preparan para esta nueva guerra son casi exactamente los mismos que en 1941, con el significativo añadido de Gran Bretaña, Portugal, Suecia, Grecia y Suiza.
Lo mismo pasa con la Cruzada Sionista en Asia Occidental, que cuenta con el apoyo de las oligarquías musulmanas sunitas de todo el mundo, desde Marruecos a Indonesia.
La guerra imperialista en todos los frentes (no olvidemos que hay una guerra larvada contra China y Corea del Norte) va a traer paro, miseria, desahucios, precariedad, mayores tasas de explotación, represión, recortes en sanidad, educación y servicios sociales, escasez y racionamiento, y al final, muerte y destrucción.

Hacemos un llamamiento a las clases obreras de nuestras Naciones, y al conjunto de todos los Pueblos Trabajadores de nuestros Países para resistir ante la embestida de la Oligarquía Financiera Mundial, y no caer en los cantos de sirena de su fiel esbirro y msmporrero desde 1914, la Socialdemocracia.
Y no se trata meramente de resistir frente a la ofensiva del Capital. Hay que pasar a la ofensiva. Hay que organizarse y luchar. Hay que demostrar día a día y lucha a lucha que no hay solución posible en el marco del Capitalismo ni a la crisis económica, ni a la ecológica, ni a la social y cultural. El Capitalismo es un monstruo genocida que morirá matando.
Es el momento de proclamar que sin revolución, nuestro futuro como Humanidad es la extinción. Y que esta revolución será una REVOLUCIÓN SOCIALISTA.
EL Ejército Rojo de Obreros y Campesinos derrotó a las hordas nazifascistas en Moscú en 1941, en Stalingrado en 1942, en Kursk en 1943, en la Operación Bagration en 1944, y entró triunfante en Berlín en 1945.
Debemos de aprender de las victorias de la Revolución Rusa, de la URSS, de la Revolución China, Coreana, Cubana, Vietnamita, Nicaragüense y tantas otras.
¡Ni un paso atrás en la lucha antiimperialista!
¡Por la Revolución Socialista!
¡Juntos venceremos!
FIRMANTES:
Comunismo Revolucionario Galego
Crida Comunista
Coordinadora de Núcleos Comunistas
Nación Andaluza
Partit Comunista del Poble de Catalunya
Partido Comunista de los Pueblos de España
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