Frente a los monopolios ¡PRECIOS JUSTOS PARA EL ACEITE DE OLIVA!

Díptico aceite oliva

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Andalucía produce más del 50% del aceite de oliva del planeta, sin embargo, los precios no cubren los gastos de explotación del olivar. El peso productivo del sector oleícola andaluz debería situar al campesinado andaluz en una situación privilegiada para controlar los precios. Todo lo contrario. El coste por término medio para producir un kilo de aceite (2,70 € en 2018) es más bajo que el precio que reciben por él (2,20 €). Esto está produciendo protestas y movilizaciones del pequeño y mediano campesinado del olivar.
La situación no es nueva ni se debe a un aumento coyuntural de la producción de una cosecha concreta. Los estudios sobre la cadena de valor del aceite de oliva del Ministerio de Agricultura (el último publicado en 2010) coincidían en esta situación de pérdidas para los olivareros andaluces.

¿POR QUÉ SON TAN BAJOS LOS PRECIOS DEL ACEITE DE OLIVA?
Los precios bajos del aceite de oliva, muy apreciado en la gastronomía mundial y alimento básico de millones de hogares en Andalucía y el mundo, producen las ganancias de las grandes empresas asociadas a la oligarquía. Los gigantes del agronegocio mantienen al campesinado andaluz presionado, por un lado, con los costes crecientes de los insumos que necesitan para los cultivos (Bayer, Syngenta, John Deere…), por otro lado, con los bajos precios que pagan por el aceite de oliva DCOOP, Mercadona, Carrefour, etc.
El hundimiento del precio en origen del aceite virgen extra manifiesta una de las características del capitalismo en su actual etapa senil: la concentración de la producción formando monopolios a costa de arruinar a los pequeños productores. Si los precios del aceite de oliva siguen siendo cautivos de las grandes empresas del sector, decenas de pequeñas cooperativas y almazaras tendrán que tirar la toalla y se verán absorbidas por los monopolios.
Los índices del sistema de información de precios en origen del aceite de oliva -Poolred- han facilitado estos procesos de concentración. El Poolred es absolutamente opaco y está gestionado por un ente privado, la Fundación del Olivar, al servicio de los grandes
compradores monopolistas. El Poolred puede ser manipulado a través de operaciones coyunturales que hundan o inflan los precios artifiialmente, ya que establece en tiempo real el precio medio en origen que se está pagando por los diferentes tipos de aceite de oliva, dejando al pequeño campesinado indefenso ante este sistema.
La caída de beneficios ha producido a su vez la rápida expansión del olivar superintensivo, contra el cual el olivar tradicional no puede competir. El olivar superintensivo requiere de unas enormes inversiones fuera del alcance de la mayoría del campesinado, incidiendo en la concentración del campo andaluz en muy pocas manos. Además, multiplica por más de cuatro la densidad del olivar, con el consiguiente impacto ambiental (uso del agua, erosión, pérdida de suelos y fertilidad) claramente insostenible.

¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN?
Nación Andaluza está con el campesinado andaluz en su lucha por unos precios dignos del aceite de oliva. Es evidente que los bajos precios del aceite de oliva obedecen a las dinámicas impuestas por los grandes monopolios que están controlando cada vez mayor cuota de mercado de envasado y comercialización de aceite de oliva.
Pero desde Nación Andaluza consideramos necesario ir más allá del reclamo parcial sobre los precios. El Pueblo Andaluz necesita derrotar el poder de los monopolios y las mafias de la comercialización, nacionalizando las grandes empresas transformadoras y comercializadoras para asumir los procesos de producción, distribución y comercialización del producto y poniéndolos bajo la gestión y control popular. Denunciamos la actitud de la Junta, del Estado español y la UE que, como representantes de los intereses de la oligarquía, han impulsado los monopolios y sus políticas de hundimiento de precios y compra de aceite a terceros países, en detrimento de los intereses del pequeño campesinado andaluz.
Señalamos la necesidad del campesinado de denunciar a los verdaderos culpables y unirse a la clase obrera del campo andaluz para defender el tejido productivo y la producción artesanal de los grandes capitales que aspiran a repartirse la producción del
aceite de oliva como si de una tarta se tratase. La reivindicación de unos precios justos para el olivar no se puede disociar de la reivindicación de unos jornales justos para las trabajadoras del campo. Reclamamos la necesidad de una Reforma Agraria y que las tierras ociosas en manos de bancos, fondos buitres y terratenientes se pongan a disposición de las trabajadoras en paro de nuestros pueblos, primando la diversifiación productiva y la producción ecológica por encima de la agroindustria que envenena el medio ambiente.
Lo que ocurre con el aceite de oliva vuelve evidencia la necesidad de recuperar nuestra soberanía con una República Andaluza de Trabajadoras que establezca un control de la economía regulando la importación de aceites de terceros países, estableciendo unos precios justos del aceite de oliva, protegiendo la producción del pequeño campesinado frente a las grandes empresas y fomentando las cooperativas obreras en el sector.
¡No a los monopolios que empobrecen al pequeño y mediano campesinado andaluz!
¡Precios justos para el aceite de oliva!