Después de medio año de gobierno del Presidente Rodrigo Paz, al pueblo boliviano no le ha quedado más remedio, que iniciar desde hace poco más de un mes un levantamiento general, ante el intento del Presidente de terminar con todos los logros sociales logrados por el pueblo en los últimos decenios y el incumplimiento de todas las promesas electorales que hizo durante la campaña y su intención de erradicar el Estado plurinacional. Rodrigo Paz y la oligarquía boliviana que lo sustenta, amparado en el poder judicial, las fuerzas armadas y los medios de comunicación, está gobernando a base de decretos y leyes que eliminan las conquistas populares, la propiedad de la tierra campesina y la soberanía nacional.
Las protestas que comenzaron con demandas salariales han ido extendiéndose y hoy prácticamente la movilización popular bloquea todo el país. Sin una organización política clara de vanguardia pero con unos movimientos de base potentes, sobre todo indígenas quechuas y aymaras, mineros y campesinos, con dilatada experiencia histórica y bien determinados a luchar, la rebelión ha ido avanzando hacia una demanda, ya parece que unificada por todo el movimiento, de exigencia de la renuncia de Rodrigo Paz.

Ante el levantamiento, el poder ha reaccionado con la represión y la violencia. Han sido detenidos líderes populares, otros han pasado a la clandestinidad y hay orden de captura contra Evo Morales. Pero la voluntad del pueblo es férrea y parece dispuesto a luchar hasta las últimas consecuencias. Por ello el imperio estadounidense está ya desplegando sus fuerzas y preparándose por si es necesario para realizar un baño de sangre con el pueblo boliviano. Cuando parecía tener controlado casi todo el continente, tras la intervención en Venezuela, cuando la nueva Estrategia de Seguridad Nacional parecía ir desarrollándose en el continente, tal y como lo habían programado, esta rebelión popular es un peligro para sus intereses, no solo de control de todos los recursos naturales, sino porque la lucha del campesinado y del pueblo boliviano es un ejemplo, que puede ser seguido por otros pueblos de la zona como el peruano o el ecuatoriano. Debilitado por su derrota en Irán, el imperialismo yanqui va a impulsar intervenciones cada vez más violentas contra los pueblos de América. Una victoria popular en Bolivia sería un golpe durísimo para las clases dominantes del país y de las naciones cercanas y sobre todo para el imperialismo yanqui. Además de la energía y esperanza que levantaría en los movimientos revolucionarios de Abya Yala.
Desde Nación Andaluza nuestra máxima solidaridad con la valiente lucha del pueblo boliviano donde por suerte han perdurado las culturas indígenas y se mantienen valores comunitarios que por el contrario están desapareciendo en muchas partes del mundo, incluida nuestra Andalucía. La rebelión popular en Bolivia demuestra que la victoria de los capitalistas son siempre momentáneas y que las organizaciones obreras y populares son la base indestructible sobre la que construir revolución socialista.
Desde Nación Andaluza repudiamos la violencia de las fuerzas policiales contra el pueblo trabajador boliviano y respaldamos los métodos y formas de lucha de los que se ha dotado el pueblo, en esta rebelión absolutamente justificada.
¡Bolivia no se vende, Bolivia se respeta!
Andalucía, 30 de mayo de 2026
SECRETARIADO PERMANENTE DE LA C.N. DE NACIÓN ANDALUZA.
Debe estar conectado para enviar un comentario.