1. El auge de la ultraderecha y el autoritarismo que vivimos desde hace años se explica por factores tanto globales como concretos de nuestra formación económico-social. La reducción de este crecimiento a una persona o un número reducido de ellas que son las caras visibles del fascismo no ayuda a la lucha contra la ultraderecha sino que la reduce a una mera cuestión individual. Solo el Pueblo Trabajador Andaluz organizado en cada pueblo y en cada barrio con clara vocación de ofensiva política contra el capital puede frenarlo.
2. La ultraderecha no es, necesariamente, el fascismo pero prepara la llegada de este cuando sea necesario y justifica la aplicación de medidas fascistas en determinados ámbitos y momentos bajo la justificación de la defensa de la democracia liberal. La virtualidad de la ultraderecha como partido democrático “antisistema” juega a ser una “ideología escoba” que recoge el descontento social ante la decepción que generan las fuerzas sistémicas imperialistas conservadoras y progresistas.
3. El auge de la ultraderecha se está produciendo a nivel global fruto del momento actual que sufre el capitalismo en su etapa imperialista terminal: una sucesión de crisis económicas entre fases de leve o inexistente crecimiento económico, asociadas a la caída estructural de la productividad. En este contexto la violencia y la coacción del neocolonialismo son una necesidad para el imperialismo estadounidense como forma de elevar la tasa de ganancia incorporando al capital constante recursos energéticos y materias primas a muy bajo coste. El mismo proceso explica también el rearme militar de la Unión Europea como polo subimperialista y su dependencia tecnológica de Estados Unidos.
4. El crecimiento de la ultraderecha en el Estado español tiene su antecedente más inmediato en la denominada “Transición” de la dictadura franquista a la monarquía borbónica. Un proceso pactado con las fuerzas socialdemócratas y regionalistas para la preservación del dominio de clase a cambio del reparto de espacios institucionales. Esta Transición parió un sistema político fundado sobre una monarquía elegida a la carta por Franco y una Constitución que protegía los privilegios de militares, jueces y funcionarios (que sostuvieron al franquismo) y el enriquecimiento ilegítimo de la oligarquía gracias a la apropiación de suelo, costas, minerales, energías, infraestructuras, tierras… La Constitución de 1978 reafirmó el latrocinio llevado a cabo contra Andalucía tras haber soportado 2,5 millones de emigrantes y más de 500.000 fusilados, perseguidos, exiliados forzosos y encarcelados antifascistas.

5. La deriva autoritaria del Estado español se explica por la construcción institucional que han hecho las fuerzas del Régimen en los últimos 50 años: la Audiencia Nacional, las reformas laborales sucesivas, las leyes “antiterroristas”, la Ley Mordaza, la Ley Orgánica de Partidos políticos, la suspensión del Estatut catalán, la restricción de las libertades de prensa y el cierre de periódicos y un largo etcétera, han creando las condiciones para que florezca la ultraderecha. Y esta genera las condiciones para que el fascismo se afiance en todas las esferas de la vida. Este el mayor peligro que hoy esconde la ultraderecha electorera.
6. La progresiva “fascistización” del Estado español se explica también por tres elementos que han sembrado el desconcierto y el miedo en las clases populares: la crisis capitalista de 2008 que provocó un shock y profundos dramas en la clase obrera, unos altos niveles de endeudamiento a beneficio de la banca, y una nueva socialdemocracia que prometió soluciones a través de las instituciones y que defraudó rápidamente. El desconcierto y el miedo irracional son el caldo de cultivo propicio para el fascismo y la ultraderecha. La promoción de marcadores culturales como la tortura de los toros, las exhibiciones católicas, los festejos por las conquistas de nuestras ciudades o la impunidad de la ultraderecha y las expresiones fascistas en el deporte son otros elementos que han impulsado este proceso.
7. Este ascenso de la ultraderecha busca un mayor control social para aumentar la eficiencia del capitalismo y aumentar la tasa de ganancia de la burguesía andaluza. Por eso la especialización de Andalucía en la división internacional del trabajo ha facilitado este proceso. Como productora de tomates, pepinos o pimientos a bajo coste y ante la constante pérdida de rentabilidad en los mercados la burguesía agraria necesita justificar la sobreexplotación de los sectores más débiles de la clase trabajadora andaluza (migrantes y mujeres) socializando altas dosis de racismo, españolismo y autoritarismo en nuestra nación para sostener sus tasas de ganancia.
8. Las facciones progresistas del capitalismo y el imperialismo promueven un antifascismo “para todos”, donde aspiran a validar a las facciones capitalistas más amables pero igualmente dañinas, como los sectores izquierdistas del Partido Demócrata estadounidense o el laborismo inglés, el social-liberalismo españolista o el regionalismo andaluz disfrazado de “soberanismo”. El antifascismo solo será efectivo si introduce en las masas no solo el rechazo del fascismo y la ultraderecha, sino también el rechazo a la explotación burguesa que lo genera por necesidad, al imperialismo y al patriarcado que la sustentan y al chovinismo español como su expresión ideológica de masas.
9. Desde la Comisión Nacional de Nación Andaluza reivindicamos con urgencia nuestra organización como clase obrera para hacer frente a esta deriva autoritaria, teniendo en cuenta que su origen está en el capitalismo. Si la ultraderecha y el españolismo avanzan, el Pueblo Trabajador Andaluz no puede conformarse con la “falsa tregua” ante la explotación capitalista que representan las viejas fuerzas reformistas. La deriva autoritaria del Estado español hay que frenarla con un Bloque Popular Andaluz Antifascista que aglutine a todas las fuerzas que no solo rechazamos a la ultraderecha, sino que combatimos las causas que la generan y a quienes la amparan. Y en esta lucha hay que integrar los rechazos a la opresión nacional, social y patriarcal en una lucha común por una Andalucía libre y socialista.
¡Frente al auge del fascismo y la ultraderecha, Bloque Popular Andaluz Antifascista!
Comisión Nacional de Nación Andaluza.
Andalucía, 8 de febrero de 2026.
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